Kiki de Montparnasse c`est moi

kiki-imagen¡Ignorant, ignorant! –dijo balbuceando casi sin aliento Alice Ernestina Prin cuando la gente se acercaba a ella curioseando mientras agonizaba en el gélido suelo.
Es una miserable vagabunda, seguro que está borracha- se oyó decir de manera despótica a uno de los curiosos-.
Qué sabrán estos lo que es miseria, -pensó Alice tumbada y agonizante en el suelo- para miseria la que había en el pueblo donde me crié y del que Salí con apenas trece años para venir a vivir a París. París, donde he encontrado la vida, donde he encontrado la muerte.
¡Mira, mira! Parece que se mueve, creo que quiere decir algo -dijo una muchacha hermosa con larga melena rubia y pintada con kilos de pintura que en nada le favorecían, pero se veía generosa al interesarse por la anciana-.
No, no se ha movio, eso es lo que tú has creío ver, está tiesa, a estirao la pata -añadió de malas maneras el proxeneta de la chica rubia, – pero, espera, creo que pués tener razón, me ha parecio que se movía la comisura de sus morros, mejor vamos a esperar a que venga la poli.- dijo el desdichado truhán.
Vosotros si que estáis muertos,-elucubró para si Alice mirándoles por el rabillo del ojo desde su posición supina, y de repente, mientras se helaba en el asfalto, le vino a la memoria una escena retrospectiva de su llegada a París, y se le dibujó una especie de mueca alegre en su boca.
¡Kiki!,¡Kiki! Bonjour, ¿Dónde vas tan temprano?,- me preguntó François el panadero-, recuerdo que le dije que venia de la buhardilla de Foujita, (el pintor japonés), de posar para él, habíamos estado toda la noche hablando y después hice de modelo para su nueva obra, desayunamos las migajas de pan que sobraron de la cena y nos despedimos para irnos a dormir y así poder matar el hambre hasta la hora del almuerzo donde nos reuníamos con el resto del grupo de artistas bohemios y hambrientos- los rusos Chagall y Soutine, el búlgaro Pascin, el polaco Kissling, el italiano Modigliani, el español Picasso, Utrillo, y tantos otros que me vienen a la memoria, todos ellos con historias trágicas, y por supuesto el hombre que más quise, al que el mismo día que le conocí dejé que me fotografiara y después hicimos el amor hasta el amanecer, a él le escribí una carta de amor desgarradora y fue quien hizo que me marchara de París por un tiempo, fue el que mejor supo tratar mi cuerpo en todos los sentidos, el hombre que sacó mi pasión, mi sensualidad, mi sexualidad, y me fotografió de una manera única, ése era mi amigo, mi amante, mi….Man Ray, un artista polifacético, el que más, él también se unía a nuestro grupo para comer y charlar, aunque no era tan pobre como el resto-. Y juntábamos los francos que rascábamos de nuestros agujereados bolsillos para tomar algo caliente que nos tuviera en pie hasta el día siguiente y eso con suerte. Nos encontrábamos en la brasserie La Closerie des Lilas, un sitio encantador donde estaban acostumbrados a vernos a diario pedir poco, hablar mucho y así hasta que cerraban, allí se estaba caliente, y después nos íbamos a la noche loca del cabaret.
¡Yo conozco a esta mujer!-dijo un anciano que portaba una boina negra y desgastada en la cabeza, su traje y sus zapatos habían sido remendados tantas veces que parecían una obra abstracta, era enjuto y encorvado, y al señalar a la mujer yaciente en el suelo enseño su mano de largos dedos huesudos y con manchas perpetuas de pintura- yo la conozco- volvió a decir-
Y qué si la conoces viejo, pues quédate con ella que nosotros nos vamos- dijo el chulo de la rubia-.
No seáis así, estáis ante la reina…-intentó decir sin éxito el anciano-.
¡Ante la reina de la basura! – vociferó en voz alta otro espectador curioso
Rieron a carcajadas todos menos el sexagenario, que muy disgustado les hizo callar
Sois unos ignorantes, ¿de verdad no sabéis quién es?, la mujer más atrevida de Paris en los años veinte y hasta la Segunda Guerra Mundial, es la dama más pintada por los artistas vanguardistas, a ella le debemos los desnudos más osados de la época, fue la modelo y la musa de los mejores pintores, escultores, y la amante de alguno de ellos.
Se codeaba con todos a diario, iban a los mismos antros, y ella también era una buena artista, pintaba y escribía. Vanguardista, atrevida, sin complejos, bebía con ellos, y en el
cabaret cantaba, y lo hacia muy bien, aunque para eso tenia que estar algo cargada de alcohol, yo la recuerdo siempre alegre y vivaracha, a pesar de que la vida no la había tratado muy bien, pero ella ha disfrutado hasta el más mínimo de los momentos, cuando pasaba hambre se las arreglaba para comer, y cuando tenia dinero lo repartía entre todos, en el veintisiete hizo una exposición de sus obras, y vino todo el mundo de la farándula, políticos, y la alta sociedad, y fue ahí donde le reconocieron su merito como pintora, fue nombrada la reina de Montparnasse, le decían: Kiki de Montparnasse.                                                                        kiki-de-montparnasse-manifiesto-images1El anciano paro un momento para tragar saliva y ya menos enfadado la miró allí tendida, indefensa sin poder hacer nada salvo hablarle y con lagrimas en los ojos iba a seguir su relato cuando la chica rubia le increpó para que continuará, no quería marcharse sin escuchar el final, el rufián del chulo tiró de su brazo, y ella se soltó con violencia, éste iba a pegarle cuando el viejo dijo algo que le dejó con la mano levantada, eres un
cobarde,-grito cuan Don Quijote- atrévete conmigo si puedes,- la chica se metió por medio y dijo: dejémoslo Pierre, déjame escuchar el final y nos marchamos, anda cálmate mon amour,- dijo la chica con un descarado tono sensual y poniéndole unos morritos amorosos- el fiera hizo un gesto desagradable y asintió con la cabeza bajando el brazo lentamente, demostrando que era él quien mandaba allí.
El anciano continuó su relato, los cafés de moda para los artistas eran La Closerie des Lilas, Le Bouef sur le Toit, Le Dôme, La Rotonda…y varios más. Había mucho ambiente en todos ellos, allí iban los artistas y escritores más conocidos, Pascin, Picabia, Utrillo, Kissling, Chagall, Soutine, Modigliani, Picasso, Gargallo, Jean Cocteau, Calder, Tono Salazar, Duchamp, Breton, Ernest Hemingway.
Ella ha sido parte de la historia de Montparnasse-París, una mujer desinhibida, libre, apasionada, además de pintar, escribir y cantar, – que lo hacia muy bien-, fue dueña de un cabaret, -dijo el narrador con gesto de añoranza-
Vale, vale viejo, sigue que esto está interesante, -se oyó una voz entre la muchedumbre que allí se agolpaba, al principio eran tres personas, pero ahora habían más de quince-.
He de decir que después de la segunda guerra, la vi un día ebria en un café, cantaba algo triste y aburrido, apenas se tenia en pie y cuando acabó pasó un platillo pidiendo dinero, nadie le dio nada, yo la invité con lo poco que me quedaba, y entre trago y trago me contó que se inició en el dadaísmo con su amigo el poeta Tristán Tzara, que fue amante de los pintores Mendjizky y de Henri Broca, pero que su verdadero amor fue Man Ray que le hizo las mejores fotografías de desnudos jamás vistas, hizo películas con él y aunque se enamoraron hombres millonarios de ella, no dejo a Man, hasta que un día se dio cuenta que no la quería, le escribió una carta de amor con el corazón roto y se marcho a New York, viajó durante un tiempo, estuvo en América, intentaron que fuera una actriz famosa, pero ella se volvió a Europa, fue a Alemania y regresó a su París, junto a su amante Man, al que no podía olvidar.
El hombrecillo se calló, y escucho a lo lejos el silbato de la policía, y todos los allí presentes comenzaron al unísono a alborotar diciéndole que continuara, que se diera prisa, que no quedaba tiempo y la poli se acercaba, el anciano poniéndose nervioso, se quedó en blanco, y le costaba seguir por donde se había quedado, pero todos gritaron “las memoria, las memorias”
¡Ah si!, hizo sus memorias con tan sólo veintiocho años, tituladas: “ Les souvenirs retrouvés”, y el propio Hemingway le hizo el prólogo que decía algo así como:
“Kiki reinó en esta era de Montparnasse con mucha más fuerza que la reina Victoria en toda su existencia”
¡Tan maravillosa fue!-dijo un chico con curiosidad
Maravillosa es poco, fue única, la mejor, cualquier mujer de hoy en día se sentiría realizada con vivir un solo momento de lo que vivió Kiki
Una mujer que era campesina, y que después fue capaz de pintar, cantar, ser actriz, escribir, andar con intelectuales, y tener experiencias incontables que se irán con ella, incluida su decadencia, y la del barrio de Montparnasse que también cayó.
¡Disuélvanse, despejen!,-dijo un gendarme abriendo paso a empujones.
Cállese señor guardia, queremos que el abuelo termine la historia de Kiki de Montparnasse- dijo una mujer deseosa de saber el final de la allí presente en el suelo.
Deje que el anciano acabe su relato-gritaba otro.
No interrumpan ahora que estaba en lo mejor, fuera de aquí policías entrometidos, – este chico por pasarse se llevó un golpe con la porra en la cabeza, aunque no le pasó nada-
Y de repente aquello estaba lleno de oyentes y policías, todos alborotando, hasta que hubo un silencio total, no se oía nada ni a nadie, y un policía pregunto: ¿De qué están hablando?, ¿Quién es esa Kiki de Montparnasse?
Y la señora que yacía en el suelo y a la que todos creían ya muerta elevo un poco la cabeza y con una voz de ultratumba que a penas si se oía, dijo:
Kiki de Montparnasse C`est Moi, exhaló un ultimo suspiro y murió.
                                                                                                                               María José Cárceles (relato)

192420el20violin20de20ingres_jpg Le violon d’Ingres (Man Ray)
Kiki de Montparnasse, hoy está en los mejores museos perpetuada por los más grandes artistas del mundo.

Anuncios

~ por anarama en 03/02/2009.

2 comentarios to “Kiki de Montparnasse c`est moi”

  1. Estaba buscando información sobre Kiki y me he encontrado aquí, atrapada por este maravilloso texto ¿ Es tuyo? si es así, mi más sinceras felicitaciones!

    Un saludo de una perdida.

    • Saludos Malhecha, el relato que has leído sobre KIKI, lo he basado en la realidad de su vida, pero lo he escrito adornándolo de cierta imaginación. Lo escribí para una revista literaria, pero en realidad lo escribí para mi y para todas aquellas personas que en cierto modo están hechizadas con la vida tan intensa, maravillosa, cruel, pero plena y libre que vivió Kiki.
      Gracias por escribirme, y me alegra que te guste mi texto.

      Por cierto me he metido en tu blog, y es una pasada, me encanta el estilo tan personal que tienes y la libertad con la que escribes, sigue así,

      Saludos, Anarama.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: